Diagnóstico
1. Se observa una propensión a la enjambrazón, debido al estrés que causa el parásito.
2. También es visible una mayor agresividad.
3. El único diagnóstico certero es el que sólo pueden dictar los laboratorios.
4. Se consigue después de aislar la tráquea y observar a través del binocular a un grupo de abejas por colmena, entre las que haya ejemplares jóvenes y, a ser posible, vivos
Análisis de Laboratorio
1. Lo mejor es separar la cabeza y el primer par de patas, de forma que situemos simétricamente los dos troncos traquéales.
2. La sección de tórax se pone sobre un portaobjetos, y añadimos una gota de ácido láctico, para aclarar las tráqueas y favorecer la distensión del músculo.
3. Una vez situadas bajo el binocular, extraemos las tráqueas.
4. Los ácaros se ven fácilmente como pequeños corpúsculos ovales, a través de las paredes de las tráqueas. Si no hay ácaros, aparecerán limpias y transparentes.
¿Con qué nos podemos encontrar?
En el caso de que la infección sea grave, podremos ver hasta 50 ácaros, en sus diferentes estados. En estas condiciones, las abejas pueden llegar a morir por asfixia.
También podemos observar tráqueas que, aunque no tengan ácaros, pueden estar rotas, lo que nos indicará que hubo alguna vez una infección.
Las deyecciones de los ácaros tienen un pigmento, la melanina, que al contacto con el aire que circula por la tráquea, se oxida y toma un color oscuro que las mancha.
La melanina, al igual que sucede con la saliva del ácaro, contamina la hemolinfa de la abeja y provoca una intoxicación del insecto.
Tratamiento
Como tratamientos contra la acariosis se usa el mentol. Su uso dependerá de diversos factores:
1. Tasa de infestación.
2. Época del año.
3. La extensión de la epidemia.
4. La temperatura.
5. Si es temporada de recolección de la miel.
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